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Cerámica de Al Andalus y mudéjar
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Cerámica andaluza

Cerámica valenciana

Bol decorat en verd i morat
Cuenco de la serie verde y morada
Paterna. Siglos XIII y XIV

PATERNA

Servicios de mesa de la serie verde y morada
Finales del siglo XIII y siglo XIV

Las vajillas de esta serie, que formaban parte del ajuar doméstico, se usaban para las grandes ocasiones en las casas más modestas y a diario en las viviendas de las clases altas.Los alfareros mudéjares utilizaron los colores de la cerámica de época califal: el blanco, color de la dinastía Omeya; el verde, color del Islam; y el negro, símbolo de Mahoma, su profeta.

El repertorio ornamental es rico y variado. Los motivos vegetales (árbol de la vida, hojas acorazonadas, palmas y piñas) están inspirados en los tejidos brocados persas y egipcios. Los animales fantásticos y domésticos proceden del bestiario mesopotámico, persa y egipcio, y las representaciones femeninas ataviadas con túnicas recuerdan a las figuras bizantinas. La abundancia de elementos epigráficos (alafias), mano de Fátima y atauriques, todos ellos presentes en la decoración de yeserías y tejidos árabes, dan fe de la afición de la población española por la cultura islámica.

Obra aspra
Siglos XIII y XIV

Los alfareros de Paterna fabricaron un gran número de piezas de terracota decorada con incisiones y sencillos motivos pintados en morado o rojo. Es la llamada obra aspra o cerámica común, destinada a ser utilizada en cocinas y despensas, así como para el almacenamiento o transporte de alimentos. Muchas de ellas llevan el sello impreso del alfar

Bol decorat en verd i morat
Socarrat
Paterna. Siglo XV

Socarrats
Siglos XV y XVI

Su nombre significa en catalán «objeto cocido». Estas placas rectangulares de terracota, cubiertas de cal y decoradas con óxido de manganeso y de hierro, se ubicaban entre las vigas de madera de las estancias más importantes de las casas de Paterna, en sustitución de los artesonados mudéjares. Algunos socarrats presentan el escudo de armas del propietario de la casa en el centro y otros están decorados con escritura cúfica, hecho que pone en evidencia el bilingüismo de la población española.

MANISES

Bol decorat en verd i morat
Azulejo decorado con la técnica de la cuerda seca
Manises. Siglo XV

Pavimentos y revestimientos murales
Finales del siglo XIV y siglo XV

La cerámica aplicada a la arquitectura de Manises refleja el paso de la técnica del alicatado a la del azulejo pintado a mano alzada.

Desde finales del siglo XIV, fecha de la llegada a Europa de las primeras porcelanas chinas producidas por los artesanos de la dinastía Ming (1368-1644) para la exportación, se puso de moda el color azul que, poco a poco, fue desplazando al verde y al morado.

Destacan los diseños geométricos (estrellas de puntas y entrelazo), la mano de Fátima, las llaves del Paraíso y los motivos vegetales (piñas enrejadas, el árbol de la vida, los atauriques o las hojas vistas de perfil).

Azulejos y placas
Siglo XV

Los maestros de obras del siglo xv recubrieron el interior de las iglesias, monasterios y castillos con pavimentos y zócalos de azulejos decorados en azul. Era el modo de mantener los interiores limpios y bellamente decorados.

El azulejo, originario del Próximo Oriente, de donde también procede el vocablo, se fabricaba a molde y habitualmente tenía forma cuadrada, aunque para su uso en pavimentos también se diseñaron formas triangulares, hexagonales, rectangulares o estrelladas. Solían instalarse entre losetas de barro cocido, configurando de este modo un decorativo mosaico. La decoración se aplicaba por encargo y por esta razón abundan los motivos epigráficos, habitualmente inscritos en cintas ondeantes; heráldicos, pertenecientes a familias nobiliarias, órdenes religiosas o corporaciones de distinta índole; vegetales y figurativos.

MANISES y PATERNA

Bol decorat en verd i morat
Bote de farmacia de la serie de la castaña
Paterna. Siglo XV

Botes de farmacia y vajillas de la serie azul
Final del Siglo XIV y Siglo XV

Los botes de farmacia se utilizaban también en la cocina para conservar frutas confitadas, hierbas aromáticas y jarabes o especias, y se tapaban con un trozo de pergamino o tela ligada con un cordel. Las vajillas de la serie azul son coetáneas de las de reflejos dorados, pero su ornamentación no es tan refinada como la dorada ni tan variada como la de la serie verde y morada que la precede

Vajillas y objetos de reflejos dorados
Final del Siglo XIV al Siglo XVIII

Los alfares de Manises y de Paterna, que tras la Reconquista quedaron en manos de alfareros moriscos —mudéjares convertidos al cristianismo—, fabricaron las vajillas de lujo de los papas, monarcas y nobles de toda Europa. Las técnicas del reflejo dorado procedían de Próximo Oriente, donde se utilizaron desde el siglo ix para decorar los servicios de mesa de los califas. A lo largo del siglo xii fueron implantadas en Al Andalus y desde finales del siglo xiv empezaron a utilizarse en Valencia.

Bol decorat en verd i morat
Plato de la serie de la hoja de perejil
Manises. Siglo XV

Las obras más primitivas (finales del siglo xiv - principios del siglo xv), decoradas a menudo en azul y dorado como en Málaga, conservan el espíritu islámico. Las series más refinadas (siglo xv) son las que combinan artísticamente los elementos iconográficos de origen islámico con los gótico-cristianos, como son las figuras y animales fantásticos, el rico elenco de motivos vegetales y la gran variedad de escudos nobiliarios.

A partir del siglo xvi la loza dorada empezó a perder prestigio en el mercado europeo. Los alfareros utilizaron modelos de orfebrería para el diseño de las formas: gallones, cordones y umbo central. Durante los siglos xvii y xviii sólo se fabricó loza dorada para el mercado local. Apenas se utilizó el color azul, y los temas figurativos son escasos y estilizados y están aplicados con un pincel más grueso. Es la época de la popularización y decadencia.

Los objetos de loza se decoraban con una mezcla de plata, óxido de cobre, cinabrio y almazarrón diluidos en vinagre, antes de cocerlos por tercera vez en atmósfera reductora. Para conseguir la reacción química necesaria era imprescindible tapar las chimeneas para que el humo permaneciera dentro del horno y no dejar subir la temperatura del mismo a más de seiscientos grados. Las obras salían ennegrecidas y el brillo no aparecía hasta después de haberlas bruñido.

VALeNCIA

Azulejos, pilas de agua bendita y servicios de mesa policromos
Siglos XVIII y XIX

El siglo XVIII es el siglo de oro de la azulejería valenciana, que se caracteriza por su carácter popular.

Bol decorat en verd i morat
Panel de azulejos de cocina decorado con escenasdomésticas
Valencia. Siglo XVIII

Los palacios y las iglesias se adornaron con pavimentos y muros de azulejos policromos decorados con grutescos o escenas costumbristas, galantes y cinegéticas.

Para las cocinas se diseñaron escenas domésticas de gran realismo, que permiten seguir las fluctuaciones de las modas y costumbres culinarias.

Las mujeres alfareras se especializaron en la producción de pilas de agua bendita, cuya forma se inspiraba en los retablos de las iglesias, y en la decoración de vajillas, que se caracterizan por su aspecto primitivo y por la incorporación del tono rosa a la discreta gama de colores.

Bol decorat en verd i morat
Mancerina y jícara de la serie de flores naturalistas
Alcora. Mediados del Siglo XVIII

Manufactura de Alcora
1727-1858

El noveno conde de Aranda, el noble español más rico e ilustrado del siglo XVIII, fundó en Alcora la primera manufactura de loza y porcelana.La fábrica, de nueva planta, contaba con departamentos especializados y con una escuela de aprendices que garantizaba la calidad de los productos. El objetivo del conde de Aranda era fabricar objetos suntuarios y servicios de mesa de lujo en loza fina, porcelana y tierra de pipa.Los primeros artistas franceses contratados por el conde importaron grabados de pintores y ornamentalistas, que sirvieron de modelo para el diseño y decoración de los objetos de la primera mitad del siglo XVIII

Primera época (1727-1749). Predominio del color azul, de las formas barrocas, elegantes y austeras, y de los temas cultos alegóricos, mitológicos y religiosos enmarcados por cenefas de puntillas. Recreación del repertorio oriental inspirado en los grabados de los viajeros holandeses y franceses

Segunda época (1749-1798). Triunfo de la policromía, de las formas rococó (curvas y contracurvas), y de la ornamentación popular a base de motivos inspirados en los grabados italianos (ruinas) y de los libros de botánica y zoología (flores e insectos). Fabricación de esculturas de pequeño formato (bustos, candeleros, grupos galantes y alegóricos).

• Tercera época (1798-1858). Ponderación y austeridad de formas y decoraciones. Producción de porcelana decorada al estilo francés y de la tierra de pipa estilo inglés. Fabricación de la «fauna de Alcora» inspirada en los modelos franceses de Moustiers y Sceaux.

• Cuarta época (1858-1895). Época de decadencia. Readaptación de los modelos de los períodos precedentes, pero sin el refinamiento ni la calidad artística que los caracterizaba. Vajillas estampadas con técnicas de origen inglés y modelos populares decorados a mano.